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Feb. 17th, 2005 @ 01:22 am Políticamente Incorrecto ®
Mis hamsters están: ecstatic
Estoy rockeando con: "Deliver me", de Sarah Brightman

Ya lo decía mi abuelo: en este mundo en donde todos parecen tener un buen pretexto para hacer trizas el resbalón del primer incauto que concierte una cita con una cáscara de banana, no hay nada más conveniente que ser un inadaptado social. Es bien cierto: todo el mundo respeta a los gordos, a los chaparros y a los cojos (perdón: a los obesos, los de baja estatura y los discapacitados; anoten 3 incorrecciones políticas en mi haber). El azar genético y la ruleta que nos dejó girarla para después mandarnos sin armas a la era post-cibernética (o post-moderna, o post-punk, o post-x, o post-uma, sencillamente) nos regaló un mundo en donde no existen negros, sino afro americanos; no hay tercer mundo, sino economías en desarrollo; no hay borrachos, sino alcohólicos; y, por algún motivo que ya sobrepasó mi paciencia, la corrección política viene a quitarnos a nosotros los outsiders el cómodo reposet de la subcultura para dejarnos caer sobre el árido término de la “co-cultura”. Resulta que, citando a los filósofos del lenguaje que hoy debo vanagloriar casi por fuerza, el significado es algo que se crea a partir del lenguaje; en este sentido, no es lo mismo crear en la mente de un regordete chiquitín la imagen de un negro que lo va a violar, que la imagen de un americanou que es su compatriota, aunque tenga otro color. Qué le vamos a hacer: en realidad, tanta palabrería no es más que el miedo que todos le tenemos a llamar a las cosas por su nombre. Yo, querido caber-auditorio, no soy ajeno a estas prácticas estructuralistas que nos orillan a “decirle bonito” a los horrores que nos rodean. Y no hablo de la pobreza en África, ni de las diferencias raciales, ni de la diplomacia; hablo del mundo que todos los días nos embutimos en el pescuezo como fast food (4 i.p.).

 

Usted se preguntará seguramente cómo es que este astigmático y divertido chaparrín (5 i.p.) se atreve a volver al Universo Blogger con tanta parafernalia filosa-filosófica después de haberse largado como las chachas (6 i.p.), sin avisar, y sin anunciar su regreso. En realidad esta chaqueta mental (7 i.p.) es un poco la explicación de mi larga ausencia. Resulta que he gritado ¡Eureka! Después de ciertas cosillas que he pasado en estos meses, y que no se explican más que por la excesiva corrección política que he demostrado. Irónicamente, la incorrección política es lo que me ha llevado a salvar ciertas situaciones y a francamente disfrutar otras. Para muestra, unas

 

MÁXIMAS DE INCORRECCIÓN POLÍTICA

(recetas para comerse el mundo a escupitajos)

 

1. Renuncie al trabajo con el que muchos de sus colegas sueñan

En la misma lógica, no es lo mismo escuchar que “puedes hacerlo mejor”, que escuchar que “él tiene talento, él tiene talento, él tiene talento, tú no”.

Corrección política: “sí, jefe, siempre puedo comer más mierda”; incorrección política: “me largo”.

Rod 1, Medios de Comunicación… un chingo, pero no por mi culpa.

 

2. Mande a volar a una mujer dispuesta a darle TODO

Chicas, un tip. Si el hombre con el que salen no quiere empezar una relación seria hoy, no propongan hablar de los hijos que quieren tener con él. Lo más seguro es que la respuesta sea algo así: Rod llevará las manos a la barbilla juntando los dedos, y las separará bruscamente cada vez que les grite “no” a la cara.

Corrección política: “bueno, tienes razón; podemos empezar a andar hoy”; incorrección política: “ya me diste hueva”.

Rod, 2; Relaciones Amorosas Forzadas, 0.

 

3. Haga música en la computadora

Siendo un neófito no sólo de la tecnología, sino de la música misma, encontrar el Reason y empezar a juguetear puede merecer las nalgadas de cualquier purista. Sin embargo, Rod no sólo juguetea, sino que se hace llamar diyei. No es que crea serlo, pero le divierte mucho ver las caras de huevo revuelto que ponen esos que de verdad creen estar haciendo música con MIDI’s.

Corrección política: “Tienes razón: tú eres más músico que yo; estudiaste en Fermatta”; incorrección política: “Fíjate qué raro: a mí me pagan por hacer ruidito y a ti no”.

Rod 3; Pretensión, 0.

 

4. Únase al Lado Oscuro de la Banda

Sí. Después de años de intentos fallidos, Rod por fin se declaró Fresa™ (Bueno, en realidad, se declaró Frutipandro®; como que aún no se atreve a salir del placard).

Corrección política: “pinches fresas, están vacíos”; incorrección política: “por lo menos no están llenos de smegma”.

Rod, 4; Posers-de-la-Fuente, 0.

 

5. Enamórese

La etiqueta y las buenas costumbres dicen que el amor es una de esas cosas que hay que cultivar con paciencia oriental. Yo nunca he creído eso, y aunque he tratado de darme-tiempo-para-esas-cosas, esta vez nomás no me salió. Demos una cordial bienvenida a Pinky Floyd, dueña de mis quincenas y, como dijo Sanz, del pantalón que me tapa.

Corrección política: “hay que conocernos un poco más, ¿no crees?”; incorrección política: “¿quieres que te de un masaje?”.

Rod, 5; Paciencia, 0.

 

Como verán, este largo periodo de ausencia, durante el cual, imagino, usted estuvo llorando desesperadamente, visitando psicólogos y volteando santitos de cabeza, Rod estuvo aprendiendo su lección: su misión en la vida es ser Políticamente Incorrecto®. Razón por la cual, querido contertulios, Happy Meal Feben regresa a invadir este espacio virtual que de virtual tiene nomás la pinta.

 

HAPPY PLACE DEL DÍA

Ser uno de ustedes, gritar, saltar y dar vueltas de emoción.

Dicen que...